Reconociendo a: UPC IAAS, el equipo que vela por la seguridad en las atenciones
Siete personas conforman este grupo que se encarga de que las prestaciones se realicen de forma resguardada para los funcionarios y usuarios, a través de un trabajo en el que se vinculan con personal de los servicios clínicos, de apoyo y administrativos.
Según la normativa del Ministerio de Salud (Minsal), los hospitales deben tener profesionales a cargo de prevenir, normar y supervisar cualquier infección asociada a la atención en salud. Junto a aquello, tienen que mantener su vigilancia epidemiológica, realizar análisis, diagnosticar y manejar los brotes epidémicos y emitir informes técnicos, entre otras labores.
En el caso de nuestro Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA), esta importante labor está en manos de la Unidad de Prevención y Control de las Infecciones Asociadas a la Salud (UPC IAAS), compuesta por: Luis Delpiano, pediatra infectólogo y médico encargado del programa; Mirna Bravo, María Teresa Madariaga, Hans Arancibia, Rosa Alarcón y Jannina Araya, como parte del equipo de enfermería; y Diego Palacios, funcionario administrativo.
En concreto, se trata de un área que vela por el cuidado de los funcionarios y usuarios de atención ambulatoria y hospitalizados, a través de un trabajo en el que se vinculan de manera transversal con personal de las áreas clínicas, de apoyo y administrativas.
Mirna Bravo explicó que «la función más importante es revisar a los pacientes que estén con factores de riesgo, generalmente con dispositivos invasivos, y lo que hacemos en primera instancia es buscar que tengan una infección asociada a ese dispositivo».
Esto fue complementado por el Dr. Luis Delpiano, quien destacó que «el Minsal obliga a vigilar 37 eventos de riesgo infeccioso». A diferencia de otros hospitales, y al ser uno de alta complejidad, el HCSBA debe mantener en revisión los 37. Entre ellos, por ejemplo, se encuentra supervisar atenciones a neonatos, pediatría, adultos, unidades de cuidados intensivos, áreas de apoyo y múltiples cirugías y procedimientos.
«Lo que nos mueve es prevenir que los pacientes, que vienen a consultar por una patología, se compliquen en su hospitalización por contraer alguna infección vinculada a estos dispositivos invasivos. También hay otras infecciones que están asociadas a agentes microbiológicos virales relacionados con resistencia antibiótica», añadió Mirna Bravo.

¿Cómo realizan su trabajo?
Los factores de riesgo de la atención pueden ser prevenibles, por lo tanto se supervisan que se cumplan todas las medidas. Si bien es un trabajo que, a través de normativas del Minsal, está regulado para saber cómo realizar la vigilancia activa, el equipo también ha elaborado sus propias guías, con el fin de consolidar «todo lo que un funcionario tiene que saber para prevenir que un paciente se infecte. Está la norma de lavado de manos (precauciones estándar), manejo de aislamiento (precauciones adicionales), prevención de endometritis, infección del torrente sanguíneo asociado a catéter y neumonia asociada a ventilación mecánica», explicó el Dr. Delpiano. A esto se suma, por ejemplo, la de uso de elementos de protección personal, ya que «el primero que se tiene que cuidar es el funcionario para atender de forma segura al paciente», añadió Mirna Bravo.
En este sentido, María Teresa Madariaga explicó que para la vigilancia activa «realizamos visitas periódicas a cada servicio clínico y revisamos los pacientes, las fichas, el registro de los procedimientos invasivos y de los factores de riesgo que pudieran tener». A esto, Hans Arancibia añadió que también buscan «prácticas preventivas de IAAS que no se están realizando como están normadas».
De esta forma, el personal de enfermería está constantemente revisando los registros para saber cuáles son los pacientes que se van a operar o quiénes están en ventilación mecánica o con catéter. «Todos esos eventos hay que seguirlos e identificar si hacen o no una infección. De acuerdo a esa vigilancia mensual, uno ve, por ejemplo: ‘Al mes tuve 280 partos y de esos tuve una endometritis’, según los criterios Minsal. Con eso se calcula una tasa que da un valor matemático que uno lo compara con el estándar del Minsal. Por ejemplo, si dice: ‘La tasa para endometritis de parto vaginal es 0,3’; tu tasa debe ser 0,3 o menos. Si alguno de estos 37 eventos que vigilamos está sobre el estándar, tenemos que trabajar con los equipos clínicos para mejorar la prevención», explicó el Dr. Luis Delpiano.
Para poder estar presentes en cada una de las áreas, el equipo de enfermería anualmente realiza una división. Hans Arancibia señaló que «tratamos de mantener un equilibrio. Cada uno tiene un servicio crítico, también no crítico y ambulatorio, para que la carga laboral sea equitativa y todos tengamos la misma disponibilidad de tiempo para la vigilancia activa y para reunir, consolidar, trabajar esa información y transformarla en indicadores».
Además, existen delegados en cada área clínica del HCSBA. «Tenemos encargados locales de IAAS, tanto de enfermería, matronería y médico, que nos apoyan con información para el sistema de vigilancia y supervisión. Tenemos contacto directo y trabajamos en todo momento con ellos», explicó María Teresa Madariaga. Ellos se transforman en «una extensión de UPC.IAAS», señaló Mirna Bravo, ya que deben conocer las normativas y apoyan en resolver dudas locales.
«Nos ayudan a hacer la continuidad del programa en los servicios. Como el hospital es tan amplio y somos cinco personas, es difícil que estemos todos los días y en cada momento. Ellos están de manera presencial de lunes a viernes, entonces pueden recoger más información, por lo que nos colaboran en este sentido con la prevención y los cuidados de nuestros pacientes», aseguró Hans Arancibia.
Sumado a esto, el equipo también debe estar a cargo de revisar todos los insumos (jabón, ropa, cloro, apósitos, detergentes, entre otros) y equipamientos que se quieren incorporar o cambiar, para que así se aseguren que cumplen con la normativa del Minsal.
Rol en la reconstrucción
Cada vez que se habilita un nuevo espacio o se realizan modificaciones en áreas clínicas, desde IAAS tienen que asesorar, supervisar que se cumpla la normativa y dar su visto bueno. En ese sentido, son parte de la evaluación desde que se origina el proyecto para ver, a través de un trabajo en equipo con otras áreas, cuántos lavamanos son necesarios, qué llaves hay que instalar, cuál pintura se debe usar, cómo debe ser el piso, entre otros aspectos. Actualmente, con el proyecto de reconstrucción, han tomado un rol protagónico que los involucra en nuevas reuniones y toma de decisiones.
«En todo lo que haya que mitigar riesgos estamos nosotros. Ahora se nos agrega la mitigación de la construcción de un nuevo CDT al lado de un hospital que está trabajando», explicó el Dr. Delpiano. Estas labores tienen relación con supervisar el desmantelamiento, demolición, retiro, traslado de escombros y protección de polución para el resto de la Torre. «Hay que vigilar cada uno de esos procesos, cómo se mitigan y ver cómo van a sacar los residuos por túneles particulares, sin que interfiera en el circuito de pacientes ni en unidades cercanas a la reconstrucción», añadió el médico.
Con estas acciones buscan prevenir infecciones que no estén relacionadas con procedimientos invasivos, sino con lo que conlleva el polvo, ya que «trae consigo ciertos tipos de agentes, en general hongos, y eso dentro de una institución de salud puede ser un factor de riesgo grave para los pacientes más susceptibles. Entonces la función más importante es entregar medidas de mitigación en toda reconstrucción que se haga», añadió Mirna Bravo.
Para cumplirlo, trabajan de forma coordinada y vinculada a las áreas de mantención e infraestructura para que así los trabajos que se deben realizar no afecten al paciente ni al funcionario.
Una unidad necesaria
Considerando su rol fundamental, constantemente está sometida a supervisión y vigilancia del Servicio de Salud Metropolitano Central y del Minsal a través de la entrega de reportes mensuales. A esto se suma que la unidad «tiene una acreditación propia de manera ministerial y también participa de la acreditación de calidad institucional, siendo un verificable obligatorio de cumplimiento. Entonces tiene una relevancia importante porque hacemos un asesoramiento de manera continua a nivel directivo y en la toma de las mejores decisiones basadas en evidencia, porque es la forma de brindarle seguridad a nuestros usuarios», señaló Hans Arancibia.
Además, deben estar en constante aprendizaje. María Teresa Madariaga aseguró que «también vemos las enfermedades emergentes. Cuando fue el Covid-19, trabajamos mucho con los equipos haciendo capacitaciones, evaluando elementos de protección personal y supervisando, ahora se está trabajando en Ebola. También trabajamos harto con el nivel directivo, participamos de las reuniones, bajamos toda la información y creamos protocolos para poder dar una atención segura al funcionario y al paciente».
Con el paso del tiempo, esta unidad se ha posicionado como una arista clave para la atención. «Con los años que tiene el programa, ya es un equipo que está reconocido en lo que tiene que hacer, cómo lo tiene que hacer y que lo que dicta es basado en una evidencia concreta que debe cumplirse», aseguró el Dr. Delpiano. «Somos bien afiatados y esa es la base para lograr lo que hemos hecho, porque cada uno es reconocido a nivel de hospital y valorado en lo que hace», añadió María Teresa Madariaga.
En cuanto a los desafíos que mantienen, el Dr. Delpiano aseguró que «año a año es hacer que se cumpla la normativa. El desafío no es de ahora, es permanente para que haya insumos y prácticas adecuadas y supervisión que permita tener tranquilidad de que lo que se está haciendo cumple con la normativa, minimizamos riesgos y aseguramos una mejor atención». Otra meta que tiene el equipo es que «además de producir indicadores propios de la vigilancia, también podamos generar información relevante, novedosa y relacionada con la prevención y control de infecciones, que pudiese ser referente para otros hospitales y la red», enfatizó Hans Arancibia.

