Reconociendo a: Anatomía Patológica y el diagnóstico que guía el tratamiento de los pacientes
Los más de 35 funcionarios cumplen un rol importante al analizar diferentes muestras que permiten dirigir de forma oportuna las terapias de la comunidad. Cada informe constituye una herramienta clave para que los equipos clínicos puedan definir si un paciente requiere cirugía, tratamiento farmacológico y seguimiento pertinente o incluso descartar una enfermedad.
Dentro del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA) existe un servicio de apoyo encargado de estudiar y procesar muestras para detectar, precisar y establecer un diagnóstico preciso, oportuno y definitivo de múltiples enfermedades (especialmente el cáncer) para nuestros usuarios y usuarias. Este análisis, posteriormente, le permite al equipo clínico tratante indicar la terapia apropiada para cada uno.
Se trata de Anatomía Patológica, área que está compuesta por un equipo multidisciplinario de 11 médicos/as anatomopatólogos/as, una odontóloga especialista en patología oral, 11 tecnólogos/as médicos/as, seis técnicos paramédicos, cuatro secretarias y seis médicos/as becados/as en formación.
Su rol en el hospital
Con su labor ayudan a guiar las terapias a través del análisis de biopsias, citologías y otras muestras de tejidos. La importancia de este trabajo radica en que «nuestro diagnóstico permite confirmar o descartar enfermedades y orientar el tratamiento más adecuado. Ese resultado impacta directamente en la atención del paciente y en las decisiones que toma el equipo clínico», señaló la Dra. Carla Morong, jefa del Servicio de Anatomía Patológica.
Día a día, reciben muestras de todas las especialidades del HCSBA y de los demás recintos asistenciales del Servicio de Salud Metropolitano Central, ya que es el único con laboratorio de citopatología de la red. De acuerdo a las estadísticas, anualmente están a cargo de procesar 13.000 biopsias, 45.000 citologías de Papanicolaou y cerca de 20.000 test de VPH (virus del papiloma humano).
Durante la alerta oncológica que fue decretada por el Ministerio de Salud, el rol del servicio adquirió mayor relevancia, ya que su trabajo estuvo vinculado a 16 de las 17 garantías oncológicas, tanto en la confirmación diagnóstica como en la etapificación de distintos cánceres. Gracias a un importante trabajo en equipo, contribuyeron al cumplimiento de los plazos establecidos para la atención de estos pacientes.
Trabajo en equipo
Las muestras siguen un riguroso proceso que involucra a todos los integrantes del equipo. Desde la recepción y su procesamiento técnico, hasta el análisis microscópico y la emisión del informe diagnóstico, cada etapa requiere precisión, coordinación y altos estándares de calidad.
El proceso inicia con la recepción por parte del personal técnico paramédico. «Esta muestra sigue el conducto regular y entra a procesamiento del médico, quien inicia la macroscopía», explicó Grace Orellana, tecnóloga médica y coordinadora del servicio. En esta etapa se hace la descripción de la pieza quirúrgica y se seleccionan los cortes que se van a estudiar, los cuales posteriormente son procesados por un tecnólogo/a médico/a.
El personal de tecnología médica «primero hace las inclusiones en los casetes. El tejido no se puede mirar en fresco, sino que tiene que pasar por una serie de pasos en que se deshidrata y después se incluye en un molde en parafina. Eso le da la dureza necesaria para cortarlo y que quede finalmente en la lámina histológica. El tecnólogo parte el día con eso y después hace la tinción con técnica de rutina», relató la Dra. Morong.
Si es que se encuentra alguna sospecha o confirmación, Grace agregó que «se realizan distintas técnicas de apoyo, ya sea histoquímica o inmunohistoquímica, y algunas moleculares en conjunto con Laboratorio Central».
Tras obtener estas láminas (preparaciones de vidrio con cortes finos de tejido) el anatomopatólogo las revisa en un microscopio y emite un informe que le da al equipo tratante la información necesaria para tomar las decisiones clínicas.
Por otra parte, el personal administrativo del servicio atiende a los usuarios y funcionarios de otras áreas; ingresa las muestras en el sistema informático; digita los informes y, luego de la validación del médico, los publica en el visor de biopsias del HCSBA para que puedan ser revisados por el tratante.
«Siempre hay movimiento en los distintos puestos de trabajo, lo cual lo hace entretenido porque no es monótono», explicó Jennifer Pérez, administrativa del Servicio de Anatomía Patológica.
Además del diagnóstico, los médicos/as del servicio participan activamente en comités clínicos de distintas especialidades, donde los casos oncológicos y complejos son discutidos junto a los equipos multidisciplinarios tratantes.

Formación de futuros anatomopatólogos/as
El servicio cumple un rol importante para que el sistema de salud tenga nuevos especialistas en el área. De forma anual reciben a dos médicos becados que deben completar una formación de tres años para recibirse como anatomopatólogos/as.
«Una de las ventajas que tiene esta sede es que, al ser un centro de alta complejidad que cuenta con todas las especialidades, durante su formación están expuestos a ver de todo: patología mamaria, ginecología, urología, dermatología, entre otros. Eso es un plus que tienen los becados de acá», señaló la Dra. Morong.
En ese sentido, el Dr. Felipe Riquelme, médico becado de tercer año de Anatomía Patológica de la Universidad de Chile, explicó que «nos incorporamos gradualmente a las actividades, siempre a cargo de un patólogo. En la macroscopía estamos acompañados y después, de forma gradual, nos van indicando los pasos a seguir. Con la microscopía también: primero vemos nosotros las láminas y después, en conjunto las revisamos».
A esto, añadió que «el hecho que exista un equipo de patólogos bien conformado también nos permite tener distintos puntos de vista sobre cómo enfrentar todo tipo de biopsias».
Los desafíos
El equipo busca avanzar hacia la incorporación de herramientas de medicina de precisión y diagnóstico molecular, en colaboración con otros servicios de apoyo como Laboratorio Central y Genética Clínica, fortaleciendo la capacidad de ofrecer tratamientos cada vez más personalizados y nuevas oportunidades terapéuticas para los pacientes.
«Con estudios de biología molecular se va viendo si el paciente tiene determinadas mutaciones, y, en base a eso, podemos saber cuál es la terapia que más se ajusta a su patología. Existe un avance inicial en colaboración con el Laboratorio Central, que ya partimos haciendo, pero la idea a futuro es avanzar por esa vía a la terapia molecular dirigida», aseguró la Dra. Morong.

