sábado, agosto 8, 2026
Hospital Clínico San Borja Arriarán
Especialistas HCSBA

¿Por qué sentimos desánimo o tristeza en el invierno? 

Se trata de una reacción biológica y conductual esperada para esta época del año. La psicóloga clínica del HCSBA, Josefa Castellanos, entregó recomendaciones para abordar esta sensación y explicó cuándo se debe solicitar un acompañamiento psicoterapéutico. 

Durante la temporada invernal es normal que se experimenten cambios de ánimo que pueden estar vinculados a la tristeza, cansancio, desgano o irritabilidad. Esto se originaría en nuestro organismo debido a que en esta estación enfrentamos días más oscuros y temperaturas frías.

Josefa Castellanos, psicóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA), explicó que es una reacción «biológica y conductual completamente esperada». Sumado a esto, indicó que no se trata de una falla interna de la persona, sino que, como «en el invierno hay más días fríos, menos acceso a la luz solar y pasamos más tiempo bajo techo, se puede presentar desánimo o irritabilidad como respuesta a este contexto que está más empobrecido de los estímulos vitales».

Sin embargo, estas sensaciones tienen una solución relacionada con la activación conductual. «Se tiene un pensamiento muy arraigado de que necesitamos motivación para comenzar una actividad, pero la evidencia clínica muestra que es todo lo opuesto», indicó Josefa Castellanos.

En este sentido añadió que «es la conducta la que trae la motivación. Si el bajo ánimo nos lleva a quedarnos bajo techo y acostados, la mejor estrategia para utilizar en ese minuto es la acción opuesta». ¿Qué quiere decir esto? Que la acción a seguir debe ser «levantarse, entrar en contacto con luz solar o construir una rutina valiosa para la persona, que la lleve a lo que realmente le importa, más que a tener ganas o no. La energía no es un mecanismo para tener motivación y poder empezar, sino que es una consecuencia del movimiento», agregó.

¿Cuándo deja de ser algo pasajero?

El desánimo deja de ser algo estacional cuando se instala un patrón de evitación experiencial, es decir, cuando la persona comienza a utilizar este cansancio, pena o desánimo como «un patrón o una regla inflexible para su día a día, de forma que, para evitar sentirse mal, deja de trabajar, de vincularse con sus estudios o se aísla socialmente, lo que la lleva a una inercia conductual», indicó la psicóloga clínica.

La especialista mencionó que cuando se produce una pérdida de flexibilidad y de funcionamiento que impide que la persona pueda operar en su día a día frente a las demandas de su entorno familiar, laboral y/o personal, «es el momento de solicitar un acompañamiento psicoterapéutico donde se le puedan brindar todas las estrategias y herramientas para que pueda romper esa inercia conductual y enfocar todos sus esfuerzos en una vida que sea realmente vinculada a lo que considera importante».