miércoles, junio 17, 2026
Hospital Clínico San Borja Arriarán
Comunidad HCSBA

Reconociendo a: Participación Social, el nexo que une al hospital y la comunidad

A través de tres grandes áreas, la unidad colabora para entregar una mejor atención a nuestros pacientes, creando alianzas con organizaciones y acompañándolos más allá del ámbito de la salud.

Compuesta por cinco funcionarias, la Unidad de Participación Social, del Departamento de Atención y Gestión al Usuario del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA), está encargada de vincularse con el Consejo Consultivo de Usuarios (CCU), la comunidad y el territorio en el que se encuentra inserto nuestro establecimiento.

Su labor se divide en tres grandes áreas que responden a leyes, ordenanzas y normativas. Sandra Mesa, jefa de la Unidad de Participación Social del HCSBA, explicó que «el cómo se materializa la vinculación es lo que hacemos acá, desde las distintas líneas de trabajo: la gestión territorial, que se relaciona con la comunidad; los pueblos originarios, que los reconoce para saber cómo pueden ser atendidos considerando su visión y cultura; y la coordinación de asistencia y espiritualidad, relacionada con los acompañamientos de nuestros pacientes, sus familias y del funcionario durante los procesos de atención».

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Las áreas de la unidad

La comunidad que se relaciona con nuestro HCSBA es variada, por lo que la unidad está constantemente buscando nuevas formas de llegar a ellos. «El usuario externo comúnmente era absorbido por la atención primaria y, como hospital, hemos llegado a ese espacio. No con el afán de pasar a llevarlos, porque son temas totalmente distintos, pero nos complementamos bien. Allí la persona entiende este circuito de salud».

Nicole Oliva es la coordinadora de Gestión Territorial, y su misión es acercar nuestro hospital a través de iniciativas como los encuentros territoriales, recorridos de la comunidad con el director por el establecimiento y OIRS Itinerante en los Cesfam de Santiago y Estación Central. A esto también se suma la participación de las funcionarias en diferentes ferias informativas y la misión de generar nuevas alianzas con organizaciones que quieran colaborar con el HCSBA desde diferentes ámbitos.

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«Lo que busco es acercar el hospital al territorio y darle una voz a los usuarios, para que ellos puedan ser parte de las políticas públicas y cómo interviene la salud en ellos. Hacemos vinculación con nuestras diferentes comunas y tratamos de encontrar socios estratégicos, para que así la atención y las actividades sean de manera integral y en beneficio de ellos», explicó Nicole.

Por su parte, Daniela Manríquez es la coordinadora de Asistencia y Espiritualidad. Su rol es organizar los horarios y sectores a los que concurren los nueve voluntariados hospitalarios que colaboran con apoyo o entrega de útiles de aseo en el HCSBA, organizar las liturgias y los procesos para primeras comuniones o bautizos, pero también cumple otra misión muy importante para nuestra comunidad.

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«La idea es acompañar al usuario, no tan sólo desde la parte clínica, sino que desde otras dimensiones. Ayudar a que se sienta bien dentro del hospital, no tan sólo físicamente, sino que también espiritualmente y con sus creencias. Sin importar el credo que tenga, poder llegar a él y darle el acompañamiento que necesite, sobre todo a los de fin de vida», señaló Daniela.

Por otro lado, también está el trabajo relacionado a pueblos originarios, el que está a cargo de Rosa Huaiquiñir (referente intercultural) y Rosa Railaf (facilitadora intercultural), quienes se vinculan con el territorio desde este ámbito y organizan charlas sobre Decreto 21 (atención en salud con pertinencia cultural) para personal de nuestro establecimiento.

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Rosa Huaiquiñir mencionó que «llevamos casi dos años trabajando la temática, pero ¿qué buscamos con esto? Que el usuario y el funcionario se reconozca e identifique de dónde viene. Hacemos intervenciones donde sensibilizamos, con el fin de que esta normativa llegue y conozcan que tenemos un facilitador intercultural y actividades relacionadas con nuestra cosmovisión». En tanto, Rosa Railaf comentó que «mi misión es ser el nexo entre la medicina occidental con la mapuche, para que puedan entender de mejor forma de qué se trata y cómo se puede llevar a la salud. También estoy disponible por si hay una persona mapuche que quiera conversar, así los pacientes se sienten comprendidos por alguien de su pueblo».

El trabajo en equipo

Si bien la unidad está dividida en áreas, las integrantes están capacitadas para desempeñarse en cada una de las líneas de trabajo. «Es un equipo muy comprometido y el sello que le queremos dar a esta unidad es que todas sepamos de todo. En algún momento puede que alguna no esté y el trabajo hay que seguir haciéndolo. Cada subunidad tiene temas específicos, pero cuando hay una actividad, vamos todas en función de dar cumplimiento y buscar el éxito. Si tenemos que ir a la comunidad, salimos todas o si hay una intervención de pueblos originarios, estamos todas involucradas», explicó Sandra.

De forma paralela, también están en constante búsqueda para entregar una mejor atención, para que «su estadía, sabiendo que están con alguna problema, sea lo más llevadera y en un ambiente grato», explicó Nicole. A esto añadió que «si vienen por su salud, también se pueden ver las diferentes situaciones que tiene en su vida diaria. Para nosotras, tienen su territorio, su junta de vecinos y todo eso lo podemos complementar en las tres coordinaciones».

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«Esta unidad responde a normativas, pero también a la voz del paciente. Esto es un espacio que ha sido ganado por luchas de mucho tiempo y de personas que se organizaron porque sintieron que no eran escuchados», explicó Sandra. En este sentido, trabajan de forma coordinada con el CCU, un espacio de participación ciudadana que busca generar vínculos entre los equipos, usuarios y comunidad, con el fin de generar iniciativas que aporten a la salud y calidad de vida de la población.

«Esta unidad releva eso: es importante su opinión, historia de vida y territorio. El tener esta organización con personalidad jurídica ha sido una búsqueda de años y su labor es fundamental. Nosotras hablamos desde la institucionalidad, pero ellos desde lo que demanda el territorio. Ahí hacemos esta unión de lo normativo y lo que quiere el paciente», complementó Sandra.

La importancia de la unidad

¿Pero qué pasaría si no existiera esta área? «Sería una pérdida importante el no reconocernos. Cuando hablamos de ser de algún pueblo, es identificar al otro y conocer no solamente la salud, sino también identificar a la familia», explicó Rosa Huaiquiñir. A esto, Rosa Railaf añadió que «hay personas que quizás les cuesta comunicarse porque no hablan mucho el idioma, entonces es importante que haya un facilitador intercultural para que pueda expresarse con más confianza si es que también necesita otro tipo de ayuda».

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«Entendemos que el hospital tiene un giro médico. Vienen acá porque tiene un problema físico y quieren sanarse, pero nosotras apoyamos desde otro punto de vista. A lo mejor no vemos el resultado en la estadística, pero sí en la opinión del usuario, y eso tiene un tremendo valor. Le entregamos tanto cariño a lo que hacemos, porque vemos a ese paciente que está agradecido, porque se le atendió como quería o se le entregó la respuesta que estaba esperando», aseguró Sandra.

En esta misma línea, Nicole enfatizó que el no tener esta área funcionando sería una pérdida para la comunidad, ya que sería que «venga, lo vea un doctor y se vaya. Pero toda la parte integral, que sea reconocido o si necesita un acompañamiento espiritual, no se podría realizar. Sería un desmedro a la salud, porque no es sólo lo físico; a lo mejor justo necesitaba hablar con alguien, y está la voluntaria que te da ese espacio de escucha activa».

Los desafíos

Una de las metas que mantiene la unidad, entre otras, es reforzar el área de espiritualidad. «La veo más allá de una religión y me gustaría llegar a las personas desde sus dificultades no médicas, sino que emocionales y espirituales. La idea es no tan sólo ver al paciente en sí, sino que también a su familia. Entonces, la idea es que también acompañemos a mamás, por ejemplo», señaló Daniela Manríquez.

«El llegar al territorio ha sido un tremendo plus. Y ahora, desde la espiritualidad, también está la idea de salir a todos esos espacios que ya tenemos, con la idea de reforzar la salida a terreno, pero que no sea sólo con información clínica».