viernes, marzo 13, 2026
Hospital Clínico San Borja Arriarán
Comunidad HCSBA

Reconociendo a: Ropería y el impacto que tiene para la atención de la comunidad

A través de diferentes labores y de forma diaria, la unidad debe disponer tanto de prendas clínicas como de otros insumos a nuestros funcionarios y pacientes.

Día a día, un grupo de integrantes del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA) está a cargo de la revisión, reparación, recolección y distribución de la vestimenta clínica para que esté disponible para funcionarios y pacientes. Se trata de la Unidad de Ropería, dependiente del Departamento de Servicios Generales, que está compuesta por 17 personas que trabajan de lunes a domingo en horario diurno.

«Nosotros vestimos al hospital: a nuestros funcionarios y nuestros usuarios (cuando están en calidad de pacientes). Estamos vinculados con casi todo el establecimiento», explicó Julio Navarrete, jefe de la Unidad de Ropería. Sumado a esto, también se preocupan de la distribución de la ropa de cama de las áreas de hospitalizados, como sábanas, frazadas o almohadas, y de las ayudas técnicas como muñequeras.

Las labores diarias

La unidad, además, está subdivida en diferentes equipos para poder cumplir con cada una de las tareas. Dentro de ellos, por ejemplo, hay un grupo de funcionarios que va rotando de forma semanal entre el área sucia y limpia.

A quienes les toca el área limpia, están a cargo de la atención a funcionarios/as en la ventanilla de Ropería. «Estamos de 8:00 a 13:00 y luego de 14:00 a 16:30 horas», explicó Yadher Flores, auxiliar de la unidad. Desde temprano, deben contabilizar la ropa que llega desde el servicio externo de lavandería y revisarla por si presenta algún problema. Sumado a esto, entregan las prendas a las unidades clínicas que van a retirar, llevando el conteo y control de lo que recibe cada una.

Por otro lado, los que están en el área sucia dividen su labor en dos funciones principales: un grupo debe hacerse cargo de la recolección de lo que ha sido utilizado en el HCSBA, mientras que el otro realiza el registro para entregárselo a la empresa de limpieza.

Rodrigo del Canto, auxiliar de Ropería, señaló que «nosotros recolectamos la ropa, la contabilizamos, la filtramos por área y prenda y luego hacemos la reposición. También retiramos desde el Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) y recepcionamos, en general, de todo el hospital. Hay sectores donde nosotros retiramos y otros que nos entregan». Ante esto, Yadher Flores complementó indicando que «en conteo hay gente que lleva la ropa y ahí se registran todos los servicios».  

Tras contabilizar esta ropa sucia, se envía a la empresa de lavandería. De acuerdo a las cifras del equipo, diariamente trabajan con 2.000 a 2.500 kilos de prendas. «Tienen que hacer un trabajo bastante profesional, porque tienen que cuantificar lo que nosotros mandamos al servicio externo de lavandería y revisar que al día siguiente llegue la misma cantidad», explicó Julio Navarrete. El proveedor, además, tiene cinco trabajadores que laburan a la par con nuestro personal en el área sucia. “Nosotros los consideramos parte del equipo porque estamos a diario con ellos”, añadió Julio.

En tanto, una vez que culminan las tareas en el área sucia, pasan a la sección de revisar y doblar delantales para su posterior distribución.

De manera paralela, hay otro grupo a cargo de armar los paquetes quirúrgicos que se entregan a Pabellón Central, Pabellón Gineco-Obstétrico y algunas especialidades del CDT. «Todos los días tenemos que doblar sábanas y compresas», explicó Javiera Santibáñez, auxiliar de Ropería. Sumado a esto, Margarita Orrego, también auxiliar de la unidad, añadió que «empezamos a las 8:00 horas a contar la ropa que llega a nuestra área. Tenemos que revisar y ver que coincida con la guía. Primero la ordenamos y después empezamos a hacer los paquetes que nos piden».

Al día se trabajan cerca de 60 unidades que incluyen sábanas clínicas, sábanas perforadas, compresas, delantales, entre otros implementos. Una vez armados, los paquetes se entregan a la Unidad de Esterilización para su revisión y posterior reparto.

«Por eso hablamos que somos un servicio de apoyo clínico. Somos una cadena: trabajamos directamente con Esterilización. Si no hay paquete esterilizado o no tenemos el insumo para mandar a esterilizar, puede repercutir en que se postergue una cirugía o que se cierre un pabellón. A ese nivel es gravitante nuestro trabajo», explicó Julio Navarrete.

También cuentan con un taller de costura y reparación desde donde trabajan diariamente dos funcionarias. «En esa área se parcha la ropa para que vuelva a estar en uso nuevamente. A veces hay que forrar colchones o cosas así», señaló Margarita Orrego. Incluso, hay oportunidades en las que se han desarrollado otro tipo de productos, como ayudas técnicas, cojines o almohadillas. «Los servicios, en alianza con nosotros, nos lo piden. Por supuesto que todo eso va dentro del marco regulatorio», añadió Julio.

La importancia del equipo

Ropería es un actor clave en el engranaje que permite que los usuarios y usuarias puedan recibir su atención. Con respecto a esto, Margarita Orrego señaló que «nuestro trabajo es súper importante. Si el paquete está sucio, se puede suspender la operación. Tenemos que tener mucho cuidado con eso».

Por la misma línea, Javiera Santibáñez aseguró que «yo creo que la unidad es fundamental para el hospital, porque aquí se desencadena todo el tema de vestuario para funcionarios y pacientes. Es un servicio realmente importante para el establecimiento; sin Ropería no podría existir. Los servicios clínicos y no clínicos a los que estamos vinculados, no podrían funcionar».

Sumado a esto, Rodrigo del Canto añadió que «nosotros vemos la importancia que tiene el servicio, lo que hacemos nosotros es lo que permite los procedimientos».

Para trabajar en esta área, los funcionarios y funcionarias maneja un importante conocimiento. «Saben perfectamente distinguir cuando es una tela que va a servir para ciertas áreas. Esa experiencia no la tiene cualquiera», señaló Julio Navarrete, añadiendo que «se han ido empoderando de eso también. Como jefatura me siento orgulloso del equipo, por ejemplo, muchos de ellos han ido tomando la brecha de poder estudiar. Están buscando nuevos horizontes y eso me hace sentir bien. Me doy cuenta que entre ellos se van motivando. En ese sentido es un equipo vivo que se está moviendo y que tiene inquietudes».

Por esta misma línea, Rodrigo del Canto aseguró que «lo que me gusta es la autonomía que se nos permite. Varios hemos podido ayudar a mejorar el servicio gracias a la observación, viendo qué funciona y qué no. Eso nos permite no sólo ayudar a esta área, sino que también a otras unidades para decirles cómo se gestiona un uniforme o qué tipo de bolsa tiene que usar».

«Ellos tienen esa libertad porque tienen el conocimiento. Si hay dudas siempre lo consultamos y eso se ve reflejado en los demás equipos, que son nuestros usuarios. Ellos saben que si Ropería dijo que se tiene que hacer dentro de un marco, es ese, y es porque se conversó. No es arbitrario», complementó Julio.